Infografía sobre tres formas de construir tráfico para un local comercial: tráfico frente al local, tráfico comprado y tráfico construido mediante la relación con los clientes.

Cuando alguien habla de abrir una tienda, una sucursal o un restaurante, casi siempre la conversación termina girando alrededor de la misma pregunta:

¿Cómo hago para que entre más gente?

Es una buena pregunta.

Pero quizá no es la correcta.

La verdadera pregunta es:

¿Qué tipo de tráfico estoy construyendo?

Porque no todo el tráfico es igual. No todo nos cuesta lo mismo. No todo desaparece igual de rápido. Y, sobre todo, no todo genera valor para el negocio en el largo plazo.

Desde nuestra perspectiva existen tres grandes formas de construir tráfico hacia un punto de venta.


1. El tráfico frente al local

Es el tráfico que pasa frente a tu establecimiento.

Personas caminando por la banqueta.

Autos circulando por la avenida.

Los shoppers que caminan por el pasillo del centro comercial.

Los trabajadores de las oficinas cercanas.

Es el tráfico que tradicionalmente ha justificado pagar una buena renta.

Y sí, aquí el Location Intelligence juega un papel enorme.

Podemos estimar perfiles demográficos.

Nivel socioeconómico.

Hábitos de consumo.

Movilidad.

Competencia.

Afluencia.

Todo eso ayuda a elegir una mejor ubicación.

Pero hay una diferencia importante que muchas veces olvidamos.

Una cosa es decir:

«En esta zona viven personas con el perfil ideal para mi negocio.»

Y otra, completamente distinta, es afirmar:

«Esas personas van a entrar a mi tienda.»

No necesariamente.

La ubicación nunca deja de ser un juego de probabilidades.

Un juego muy sofisticado.

Muy bien fundamentado.

Pero, al final del día, sigue siendo un educated guess.

Puedes aumentar muchísimo la probabilidad de éxito.

Nunca garantizarla.

Por eso la ubicación importa tanto… pero nunca es suficiente por sí sola.


2. El tráfico comprado

La segunda forma consiste simplemente en comprar visitantes.

Google Ads.

Meta Ads.

TikTok.

Influencers.

Espectaculares.

Radio.

Televisión.

Publicidad exterior.

Aquí sucede algo interesante.

A diferencia del tráfico frente al local, este sí suele estar mucho mejor segmentado.

Puedes decidir a quién mostrarle tu anuncio.

En qué ciudad.

Qué edad.

Qué intereses tiene.

Incluso en qué momento del día.

Es un tráfico mucho más controlable.

Pero tiene un pequeño problema.

No permanece.

El día que dejas de invertir…

…el flujo desaparece.

Por eso muchas empresas caen, sin darse cuenta, en una dependencia peligrosa.

Cada mes necesitan comprar otra vez el mismo tráfico.

Y otra vez.

Y otra vez.

No porque la publicidad sea mala.

La publicidad es extraordinariamente útil.

El problema aparece cuando se convierte en el único motor de crecimiento.

Porque entonces el negocio entra en una especie de caminadora.

Corre mucho.

Pero avanza poco.

El presupuesto publicitario deja de ser una palanca de crecimiento y comienza a convertirse en una obligación permanente.


3. El tráfico construido mediante la relación

Existe un tercer tipo de tráfico.

Es el más lento de construir.

También el más difícil.

Y, probablemente, el más valioso.

Es el tráfico que proviene de clientes que vuelven.

Que recomiendan.

Que compran una segunda vez.

Después una tercera.

Que prueban nuevos productos.

Que hablan bien de la marca.

Que llevan a otras personas.

Es un tráfico que no aparece de un día para otro.

Se construye durante meses.

Muchas veces durante años.

Y, precisamente por eso, tiene una enorme ventaja.

No depende exclusivamente de dónde está tu local.

Ni del presupuesto publicitario del siguiente mes.

Depende de la calidad de la relación que logras construir con tus clientes.

Aquí cobran sentido ideas como las propuestas por Peter Fader: dejar de tratar a todos los clientes como si fueran iguales y comenzar a entender quiénes generan realmente el mayor valor para el negocio.

Eso implica conocer mejor a los clientes más leales.

Diseñar productos pensando en ellos.

Mejorar continuamente su experiencia.

Escucharlos.

Aprender de sus hábitos.

Convertirlos en el centro de muchas decisiones estratégicas.

Nada de eso ocurre por accidente.

Debe ser completamente intencional.


No se trata de elegir uno

Llegados a este punto podría parecer que el tercer tipo de tráfico hace innecesarios los otros dos.

Sería un error enorme.

Los tres son indispensables.

El tráfico frente al local sigue siendo una ventaja competitiva enorme.

El tráfico comprado permite acelerar el crecimiento, lanzar productos y llegar a nuevos mercados.

Y el tráfico construido mediante la relación fortalece el negocio desde dentro.

No son estrategias opuestas.

Son complementarias.

La diferencia está en el papel que desempeña cada una.

Las dos primeras requieren un gasto permanente.

Pagas renta.

Pagas publicidad.

Pagas por estar presente.

La tercera requiere inversión.

Inversión en entender mejor a tus clientes.

En ofrecerles más valor.

En construir una experiencia que haga que quieran volver.

Y cuando eso ocurre, sucede algo interesante.

El negocio deja poco a poco de depender exclusivamente de factores externos para empezar a generar una fuerza propia.

Una fuerza que no aparece en un mes.

Pero que, una vez construida, es extraordinariamente difícil de copiar.


Una reflexión final

Durante décadas hemos dedicado enormes esfuerzos a elegir mejores ubicaciones y a optimizar campañas publicitarias.

Y debemos seguir haciéndolo.

Pero quizá ha llegado el momento de dedicar la misma disciplina, el mismo análisis y la misma intención estratégica a construir algo mucho más difícil de medir, aunque infinitamente más valioso con el paso del tiempo.

¿Y tú qué tipo de tráfico estás construyendo?

Una buena ubicación puede ayudarte a atraer clientes.

La publicidad puede ayudarte a encontrarlos.

Pero construir una base de clientes que regresa, recomienda y elige nuevamente tu marca requiere algo más: conocer mejor dónde están las oportunidades y cómo se comportan tus mercados.

En MapsMind creemos que los mapas no sirven para decorar presentaciones.

Sirven para tomar mejores decisiones.

Si estás pensando en abrir, crecer o reubicar un punto de venta, conversemos.

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Porque atraer clientes es importante.

Conseguir que regresen lo cambia todo.

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